martes, 27 de octubre de 2009

CUENTOS CORTOS AL AZAR (4)

- El fuego esta arrasando el pueblo...
- ¡¡Maldicion, corre!!.........

El pais es libre, como nunca antes lo habia sido.



Con la muerte del Rey Juan Diegus IV, el pueblo ve un nuevo amanecer, libre de la tirania.



Pero el reino necesita a un lider.



Despues de dejar a sus padres en la celda donde habian estado tanto tiempo, Tika y Leroy decidieron que habia que establecer contacto con los rebeldes que querian ver al rey muerto.



Todavia no sabian muy bien lo que habia pasado: Tika habia estado inconsciente dos dias y aunque Leroy estaba por voluntad propia en las celdas, no habia recibido noticia alguna de sus compañeros.



El castillo estaba revuelto y no se veia ni guardias ni sirvientes por los pasillos. Las paredes contaban historias de luchas encarnizadas, y los suelos las termiba todas: armas destrozadas, cascos hendidos o partidos, aperos de labranza partidos, sangre... Pero ningun cuerpo, ningun miembro olvidado, solo el rumor del viento y el olor de carne quemada.



Con cuidado fueron recorriendo los pasillos del castillo desenado ver a alguien, pero no hubo suerte. Tika se acerco a una de las habitaciones y miro en su interior. La habitación era donde ella dormía y compartia con otras chicas tambien del servicio. Cuando entro se alivio de no ver ninguna marca de sangre, y miro por la ventana que daba a donde estaba su antigua casa (no habia cogido esa habitación por casualidad, desde luego) y vio que de la ciudad salia una columna de humo. Corriendo, fue a buscar a Leroy e informarle. Y con el mismo impulso salieron corriendo del castillo abandonado dirección a la ciudad.



Cienfuentes (la ciudad mas cercana al castillo y de mayor importancia en el reino de Financhestein) era la capital de todo el reino, llamado asi por la cantidad ingente de fuentes (que no habia 100, pero son gente exagerada) era una de las zonas de comercio mas importantes de reino, y por lo tanto, la mas atacada, robada y zarandeada por culpa de bandidos y demas gentuza. La columna de humo que Tika vio, salia de la plaza principal pero no se veia que se estuviera quemado nada mas de la ciudad. Cuando quedaba poco para llegar a una de las entradas de la ciudad, escucharon una discusión acalorada cerca de la puerta. Se trataba de uno de los dirigentes de la ciudad que exigia que le dejaran entrar.



La ciudad, aun siendo la capital del Reino de Financhestien, era gobernada por el gremio de comerciantes, cada uno era el responsable de cada aspecto del comercio: revisando facturas, enseñando a las nuevas generaciones cualquier oficio que alli se practicara, persiguiendo a los comerciantes poco honestos, controlando el cultivo, controlando cada salida y entrada de cada mercancia poniendo precios justos y utilizados en casi cualquier zona de comercio del mundo, contratando su propia guardia para la ciudad, por lo que la ciudad era casi totalmente independiente del reino, los ciudadanos estaban seguros de que nadie los iba a timar por un trabajo de artesania y tampoco de que nadie los robase o atracase. No habia mendigos y se habian construido murallas segun crecia la ciudad, en total habia 5 murallas que rodeaban al pueblo original, que ahora es el sitio donde los mandatarios de la ciudad se instalaban para ejercer tranquilamente el mandato.

Ahora estaba en llamas.

Por suerte, el diseñador original de la ciudad, habia pensado en algo para solucionar estos problemas, y gracias a el, se estaba salvando la mayoria de las personas del pueblo.

Cuando Leroy salio del castillo, se quedo quieto mirando como el pueblo se estaba incendiando.

- El fuego esta arrasando el pueblo.
- ¡¡Maldicion Leroy, corre!! Puede que alguien nos necesite, ¡¡corre!!

"El reino necesita un lider" penso Leroy mientras veia a Tika correr hacia el pueblo "Alla va"

1 comentario:

  1. Aunque parezca mentira, esta entrada la tenia casi terminada, pero no me gustaba nunca como quedaba... ahora no es que este mejor, pero por lo menos da un poco de juego a la historia.

    ResponderEliminar